Llevo varios días pensando en contar mi experiencia con el mundo de la carrera. Y he de decir que de principio, jamás pensé que entraría en este mundillo porque siempre me ha parecido aburrido correr.

He practicado deporte siempre, baloncesto, balonmano, natación, taekondo…carrera nunca.

Hace diez años comencé con el remo y me siento feliz en el río. En el Club de Remo Ciudad de Sevilla, al que pertenezco, empecé a tontear con la carrera (lo pongo en castellano porque me gusta más que utilizar el anglicismo) y comenzó poco a poco una afición que jamás pensé que pudiera engancharme tanto.

Gracias a Jorge Ramos conocí a la “marea amarilla” CD Ispossible Team, hice mi primera carrera nocturna, acompañada por él y en la que creí morir, me dio flato, la cabeza me daba vueltas…no veía el final de ese sufrimiento, rodeada de una marabunta de gente y en la que me costaba respirar. La acabé con más pena que gloria, pero con una sensación agradable, a pesar de que en el recorrido me maldecía una y otra vez por haberme apuntado. Gracias a él pude terminarla, con su buena charla y sus ánimos.

Empecé a ir a entrenos, los fui conociendo y aprendiendo con ellos. Empezó a gustarme cada vez más la carrera, levantarme temprano e irme a correr, sola, en compañía, con música, sin ella, no importa, es la satisfacción que luego me queda.

El año pasado hice mi primer IMD de 10 km con ellos. Y las últimas carreras las acababa sonriendo, no me lo podía creer; qué satisfacción bajar un poquito el tiempo, acabar con la sensación de estar fuerte, de poder un poco más.

Ayer hice mi primera media maratón. Ha sido alucinante, hoy me duelen hasta las pestañas y estoy feliz. Feliz porque Jesús me insistió en que me apuntara: “si la haces bien y si no, no pasa nada, apúntate Amaya”; en el apoyo de todos en que podía acabarla y en mis eternas dudas.

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Mi miedo y mis nervios eran porque la cabeza no me respondiera y si no hubiera sido por Iván Murillo, creo que no lo hubiera conseguido. Me estuvo animando en todo momento. Ha sido un compañero de viaje magnífico y divertido.

En el paso por la Plaza de España, me hubiera vuelto (con lo cerca que vives, venga…vete) y va Iván y me dice: ahora empieza la cuenta atrás y yo voy y me lo creo y sigo. Me dolían partes de mi cuerpo que nunca me han dolido, no podía entenderlo.

Se lo comentaba a Iván, se reía, no paró de reir en toda la carrera, me tenía alucinada; animaba a la gente para que aplaudieran a los corredores. Cuándo enfilamos la Palmera, vió a su mujer patinando y se apartó para ir a besarla y abrazarla, ja, ja, ja, y yo pensando: es ispossible.

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Consiguió que seis o siete señoras que estaban en una parada de autobús adormiladas, arrancaran en aplausos.

En un arrebato de insensatez total, le dije a Iván, que igual a partir del km. 15 podíamos apretar un poco más, ja, ja, ja…menos mal que no me hizo caso. Al rato le dije que igual en el último, menos mal que tampoco me hizo caso.

Me acordé mucho durante la carrera de la sonrisa de Verónica y decidí que también tenía que sonreír, aunque me doliera. Así que espero incorporarla siempre en mis entrenos y en mi vida, por supuesto.

Y aún estoy alucinada, llegamos a meta riendo. Y la alegría de veros al final de la carrera esperándonos. Ha sido muy emocionante.

Y aquí sigo, en este maravilloso equipo, CD. ISSPOSSIBLE TEAM. Feliz por el apoyo que se masca en el ambiente, del cariño que se desprende de todos.

Y hoy tengo los gemelos cargados, y me duele el trasero bastante y el cuello y tengo una sonrisita en la cara…ja, ja, ja…feliz.

Y espero que sigamos viéndonos en próximas carreras, comidas, cenas o cervezas. Un placer pertenecer a este equipo.

Así que a todos y cada uno, gracias. Besitos, besotes y abrazotes.