¡¡SI, SOY MARATONIANO!!

El día 22 de Febrero de 2015 será una fecha que difícilmente podré olvidar, fue el día que conseguí con éxito colocarme la meritoria medalla de Finisher de la Zurich Maratón de Sevilla, mi primera maratón.

Esta gran hazaña, por lo menos en estos momentos para mí, no estaba en mis planes como novato del running, ya que no hace poco más de 3 meses, seguía recorriéndome el Guadalquivir de punta a punta cada día de la semana, y veía más que precipitado el adentrarse de lleno en un maratón.

Vale que la forma física no fuera un gran obstáculo para mí a la hora de iniciarme en el running, ya que el entrenamiento que traía de mis 12 años como remero era más que suficiente, pero si veía que la transición de un deporte a otro me estaba resultando un poco difícil en cuanto a sobrecargas en músculos que en el remo no trabajamos mucho. Ejemplo claro los isquios.

Precisamente, gracias a mi primer entrenador de remo cuando tenía 13 años, Mikel Samaniego y a mis ganas de probar otros deportes y retos, conocí la increíble familia del Ispossible Team, donde ya todo fue mucho más fácil. Buen rollo, risas, entrenos, cuchillos, consejos, comidas, un sinfín de cosas que hace que sin darte cuenta, te vengas arriba y empieces a ver lo que antes veía inalcanzable como algo muy alcanzable.

Empecé estrenándome en la carrera de los 100 estadios (15 kms aprox) con muy buenas sensaciones. Después me animé y me apunté a la Media Maratón de Córdoba, con muy buena marca como novato pero con mucho que aprender todavía. Después vino la Media de los Palacios y el Corredor Verde de Guadiamar (30kms). Hasta esta carrera, tenía casi claro que no iba a correr la maratón, aunque ganas sí que tenía, pero fue correr los 30 kms, terminar con tan buenas sensaciones que… SI, decidí correr la Maratón.

A partir de aquí mi chip cambió, empezaron las dudas de si lo conseguiría o no, sobre todo porque me costó bastante recuperarme de aquella tirada de 30 kms a menos de 3 semanas de la maratón. Empecé a notar molestias en los dichosos isquios y glúteos, pero eso no paró las ganas e ilusión que tenía por correr la maratón de Sevilla con mi equipo.

Los entrenos no fueron como quería, limitado por las molestias, no quería forzar y echar al traste toda la ilusión. Entrenos en solitario, con frío, a la hora que podía, a veces de noche, otras antes de comer, otras después de comer, cualquier rato libre era bueno para entrenar algo.

Para colmo o fortuna, fortuna más bien, estaba apuntado a la Media Maratón de Barcelona el domingo antes de la Maratón de Sevilla. Era la prueba de fuego para ver mi estado de forma, mis molestias y mi estado mental. Finalmente me fue bastante bien, con la cabeza fría y mentalizado en la maratón de Sevilla, decidí ir a un ritmo alegre y constante para no forzar mucho y poder recuperar bien (1:38).

Entramos en a semana de la Maratón de Sevilla, empieza los nervios, sobre todo por el grupo de whatsapp del equipo, que por mucho que quisieras estar tranquilo, ellos te contagiaban el gusanillo y las cosquillitas de la maratón, que si el muro, que si el tío del mazo, que si el km 35…… aaarrgg.

Poco a poco me iba dando cuenta de lo que supone correr una maratón. Los más veteranos y expertos del equipo me asesoraban y aconsejaban sobre cómo afrontar los días previos, hidratación, nutrición, estiramientos, etc. La verdad que lo cumplí a rajatabla y me fue genial.

Últimos entrenamientos y… llegó el gran día. Domingo 8:30 de la mañana, mientras estiro me encuentro una marea amarilla que lo único que transmitía era alegría y felicidad. Todos mis compañeros maratonianos del Ispossible Team juntos en los minutos previos a la salida. Todo era alegría, sonrisas y muestras de apoyo y ánimo ante el reto que nos quedaba por delante. En mente sólo tenía una palabra: DISFRUTAR. Y eso hice desde el minuto uno.

Con mis compañeros de fatiga, Carlos e Ivan, nos metimos en nuestro cajón de 3h30-3h45.

Nervios, ganas, 5….   Ilusión, emoción, 4…… respeto, adrenalina, 3…… alegría, satisfacción, 2…… nervios y más nervios, 1……. Y a DISFRUTAR….. ¡¡SALIDA DE LA ZURICH MARATÓN DE SEVILLA!! Fue escuchar eso y mi corazón se paró por un segundo, empezamos a andar poco a poco y… click click, crono en marcha y a correr.

Sólo puedo decir que los primeros 21 kms los hice con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando cada metro, haciendo cada grito de ánimo, cada aplauso, como mío. A partir del 21, lo disfruté igual pero sin la sonrisa jejeje.

image

 

Los kilómetros iban pasando, iba disfrutando, concienciado en la hidratación y en el pulso para evitar cualquier susto y el famoso muro, pero los kilómetros iban haciendo mella y las molestias en los isquios y glúteos iban cada vez a mayor. Decidí bajar el ritmo en el km 28, momento en el que me quedé sólo. En mi cabeza empezó a rondar el famoso muro, no sabía si eso era el muro o no, porque de corazón iba muy bien, pero las molestias musculares empezaban a ser considerables. Decidí tomarme un gel, aunque no tocase, y a seguir corriendo. Me encajé en el km 32, campo del Betis, y mi chip cambió. Ya íbamos de “recogida”. Me cogí un buen ritmo 5:10m/km más o menos y martillo. Así hasta el final. Sólo hacía recoger “cadáveres” y eso la verdad que motivaba, aunque yo fuera otro más, pero mi ritmo era constante y regular.

16515_10155232045985257_4115957883873287280_n

 

Ya sólo quedaba la parte bonita del maratón, el centro histórico. Muchísima gente animando con todo el paso de los corredores, como si fuera una etapa mítica de montaña del Tour. Era impresionante cómo te venías arriba aunque sólo fuese mentalmente, ya que el cuerpo actuaba como un robot a esas alturas de maratón.

Kilómetro 38….39…..40…. 41…. Y entro en el Estadio Olímpico!! Sabía que ya estaba hecho, me daba igual la marca, el ritmo, el dolor de piernas, las ganas de parar y terminar, sólo pensaba en disfrutar la vuelta al estadio como si fuera el ganador de la carrera. Bajé la cuesta del estadio (rompe piernas) y vi la luz, la pista iluminada, un griterío de los ánimos de la grada, la música, el speaker….ufff la piel de gallina. Bajé el ritmo, no quería acabar, no quería esprintar aunque me quedasen fuerzas, sólo quería disfrutar. Pensaba en todos los míos, la familia, amigos, en todo…… y….. click click! Paro el crono. HABÍA TERMINADO MI PRIMERA MARATÓN.

Casi sin andar, llego a donde están mis amigos del equipo Ispossible Team con los que me abrazo con lágrimas en los ojos. Era maratoniano y gran parte se lo debía a cada uno de ellos.

No quiero terminar mi crónica sin hacer mención a la persona que sin duda ha sido la más especial de todas, la que ha hecho que cada metro de los 42.195 metros, que cada entreno, cada mal momento, lo haya superado. Mi novia, Patricia, que desde el primer kilómetro estaba con la bici animándome, animándonos, pedaleando por toda Sevilla a la vez que gritaba ¡¡VAMOS ISPOSSIBLE!! Cada grito de energía, cada aplauso, cada fotito ;), cada metro que pasaba a mi lado, hacía que disfrutara aún más. Es por eso que aprovecho también para darle las gracias en mi nombre y en nombre del equipo de Ispossible ya que nos animó uno por uno con toda la energía posible.

Para terminar, quiero dar las gracias a todos vosotros, a la familia Ispossible que tan fácil hace las cosas y con las que da gusto sufrir.

10168024_10155232027450257_6865270120650956784_n

 

Ahora mismo no puedo subir bien las escaleras, me duele cada músculo de las piernas, estoy con hielo cada dos por tres, apenas puedo andar sin dolor, pero tengo una sonrisa de oreja a oreja que no me la quieta ningún tipo de dolor, porque puedo decir con orgullo que…SI, SOY MARATONIANO!!!.