Hay un momento en la vida para todo: para los amigos, la familia, los hijos. Y van pasando los años y tras estar pendiente de todos llega un momento, cada uno tiene el suyo, en que toca estar pendiente de uno. Ves como tienes una cierta estabilidad laboral, los hijos ya no necesitan ese padre protector, que existe un cierto control mantenido y que tu te ves ahí y te preguntas ahora que, ya lo he hecho todo en la vida, a esperar a ser abuelo, a dar paseitos, a ir al cine, a mi, hasta ahora unica pasión en la vida, mi sfc. Pero en mi fuero interno yo sabía que tenía que llegar mi momento, pasaba el tiempo y todo el mundo me decía que estaba gordo, fofo, feo y descuidado, pero en el fondo sabía que tenía que resurgir, no de las cenizas, sino a prestarme realmente atención.

Y ese momento llegó el año pasado tras reincorporarme de las vacaciones con cerca de 104kg a mis espaldas, piernas, hombros, etc. Y como no, la motivación es determinante en la toma de estas decisiones. Trabajo con Fernando y Fran y las conversaciones diarias sobre carreras, triatlones, etc, a mi se me hacían un mundo, pero empezaron a ser gotera en mi subconsciente, así un día y otro. Por tanto, me apunté al gym y poco a poco al lio. Corrí todo lo que se ponía por delante, Fran (lo más pesado del mundo) no dejaba de decirme un día y otro también lo que tocaba (todos sabemos lo paciente que es) y Fernando, a su manera, más técnico, que daba lecciones de nutrición: deja los zumitos, las cocacolas, coño¡ hasta deje de tomar el regaliz después del desayuno, luego deje las chuches de las 13:00 horas y así sucesivamente. Poco a poco se abre el espectro y empiezo a relacionarme, por mediación de Fran y Fernando, con Ispossible, “la puntilla”. Ya no hay marcha atrás, y lo que fue las carreritas, ya no terminó hasta la maraton de Sevilla. De septiembre a febrero se dejaron atrás las primeras tendinitis, los primeros kilos, las primeras fatigas, y tome conciencia que aquí se entrena todos los dias de la semana o casi (hasta con un catarrazo me hizo el keniata entrenar natación, y yo ahogándome).

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Esta es otra, terminó la maraton y yo muy contento creí que había terminado todo, bueno, las exigencias. Craso error. No había empezado nada, ahora toca el triatlón, pero joder Fran si yo no se nadar¡¡¡¡¡¡ que yo no he salido en mi vida en bici por carretera¡¡¡¡¡¡¡ kereis iros al carajo y dejarme con mis carreritas¡¡¡¡¡¡ a chuparla. Fernando me dejó su bici de montaña y en el gym poco a poco empecé a respirar bajo agua, y me ahogaba y me ahogaba, pero no llegó la sangre al rio, bueno, a la piscina.

 

Obviamente, tras esos inicios, viene el integrarme con Ispossible Team, el impulso a darme de bruces con este mundo de entrenos, exigencia, cuidados, me he comprado mi bici de carretera (nunca había tenido una) y saber que siempre hay objetivos por los que luchar y retos que alcanzar. Y ahí me encuentro, buscando mis objetivos y mis retos, pero siendo consciente que el primero es entender que me encuentro en el principio de todo y que queda un largo camino por recorrer. Muchas gracias por leer mi historia y no olvidar que te cambie la vida, para bien no, para mejor, ISPOSSIBLE.